Querido estado de las cosas:
Hoy me toca escribirte a vos, abstracta y reflexiva, pensante y tormentosa a la vez, sólo para profundizar los compromisos que han surgido en la vida de este humilde escribiente.
Estado de las cosas, quizá siempre seas la carencia y la transición de todo hombre, nunca el cenit o la plenitud de los seres que nos proponemos horizontes de realización. Parecería que las palabras de un libro de autoayuda siempre te rememoran como el "paso para". Pienso en la piedra, en la planta, en el reloj que no tendrán nunca un estado de las cosas, sino que serán el testimonio de la transición que nos toca a nosotros, los hombres, percibir fatalmente.
Entonces, estado de las cosas, veo cómo en el patio de atrás de casa hay verdes que se tornan cadáveres, hay otros que resisten a pesar de los nublados de la mañana, los hay quienes se esconden en el magenta o en el amarillo patito. Eso es, vaya que si, una transición porque sé , que percibo el pasar, que vendrán tiempos futuros para esas cosas. Pero ellas no, nosotros tenemos el don o el defecto de tener un estado de las cosas
Mientras tanto,a nosotros, ¿qué nos aguarda aparte de mañanas y noches, de aires frios y calientes? Por mi parte, creo, me esperan ciertas cosas que surgen como pujando por mis discursos y por mis ocupaciones. Extrañas cuestiones acerca de la ciencia y la tecnologia que surgen para que yo las desentrañe y las comprenda hasta donde me dé el pellejo.Es extraño pero, estado de las cosas, no sé si vos estás conspirando con tus colegas, o yo estoy planeando una rebelión contra vos para cambiar de estado de cosas.
Es decir, ¿quién quiere acá la transición, vos o yo?
Aii, perdoname, los seres en las calles me dirán que sos abstracta y sin voluntad de ser y blablabla, yo necesito creerte un poco más humana para sentirme menos superhombre. Y ante cualquier destino hermoso o trágico que surja en la vida de este escribiente, no quisiera sentir que quien escribe estas lineas es el héroe del relato, bastante protagonismo nos damos entre los hombres como para seguir pensando que no existe más que seres humanos y pensantes y no estados de las cosas vivientes y pensantes.
Espero que veas lo bueno y benevolente que soy con vos.
Hasta nunca
S.-
Querido y admirado Rafael: ¡Qué linda carta la tuya! Inclusive el papel (perdón: sufro del complejo de Pensar) es magnífico (sabrás que soy une amoureuse de papier à écrire, una Gaspara para la Stampa de la estampa, una Louisse Labbé de las imprentas, una Mariana Alcaforado de los tipos (no confundir), una Sajo (no confundir) de todo aquello que sea papel, si bien tengo preferencias, ya justificadas, ya irracionales.)[Carta de Alejandra Pizarnik a Rafael Squirru]
martes, 17 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011

Estimado muñequito de ayer:
Sabés que la traición de la memoria se debe a selecciones que, de algún modo, justifican mi intención de vivir como si estuviese en un relato. Y el otro día andaba sentado en el patio de lo de mi tía, haciendo encajar el vuelo de una libélula con la paz de la tarde, y como siempre la combinación fue parfecta y coincidente con la sucesión del relato.
Pero vos, muñequito de ayer, apenas tengo que recordar que exististe ayer para poder hacerte encajar en la continuidad de la historia construida. Apenas eso. Ni tu risa, ni tu modo de doblar esquinas, ni el amor por la flora o la fauna. Nada de eso. Solo saber que has tenido un breve pero consistente paso por la metáfora del tiempo y el espacio. Lo demás será triturado y echado a las fieras que todo hacen desaparecer.
Es un modo redentor para convencerme de que me levanto por las mañanas y que hay un ciclo de sueños y de realidades. Y que un muñequito de ayer fue el protagonista de intervalo anterior del calendario. Un ternura me sobreviene, saber que existió algo así como vos, que apenas recuerdo, y que olvido mismo de la infinidad de características y detalles a lo mejor hermosos y divinos me incentiva a especular con vos.
Y en esa especulación, en esa pregunta por lo acabado, tengo la justificación de armar las cosas mas extrañas y endosártelas , muñequito de ayer, como queriendo pensar que vos me las enseñaste.
sábado, 9 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
La epístola de la conclusión.
Al que está en Entre Ríos:
Tenemos una relativa independencia. Vos aprovechaste que la gente renueva libretas de DNI por culpa de la benevolencia kirchnerista, y recogiste una de las viejas en la basura bien acumulada en una esquina de ese pueblo que tan bien habitás.
No importaba si la foto o el nombre coincidían con tus atributos, si lo que poseías ya me los habías donado al cien por ciento, y no convenía buscar parecidos para en un futuro inmediato volver a caer en la confusión de cartas en las que queramos desligarnos entre nosotros.Entonces para vos mejor ser, no sé, mujer o transformista y que te guste el sexo opuesto y la usurería sea tu especialidad; y que tengas un libro de autoayuda para que te enseñe las conexiones entre ocasos y estadíos de la conciencia,bueno y la enumeración cae de maduro.
No quiero con esto pretender de vos una respuesta, ni que me enviés el testamento donde me donás toda la existencia, porque ¿seguirás viviendo en la dirección postal donde yo envío esta epístola? ¿o será que te tomaste tan en serio el viejo DNI de una persona cualquiera, que ahora hasta cambiaste de domicilio? Eso implicaría molestar a otros seres, pero eso a mi no me compete. Tal vez mande estas líneas por un correo que jamás te encontrará,y eso a mi no debe importarme, porque aquí está el límite de la ligazón entre nosotros.
"No esperar respuestas"
Como si la escritura tenga el destino del aire, sin una meta fija, más allá de que el inicio tenga un "estimado ...." que hablaría de un destinatario. No. Acá está el engaño preciso y bien dilucidado. Porque todo lo que yo pude escribirte no tiene dueños en las emisiones ni en las recepciones.
Ayyyyy señor o señora de Entre Ríos, no creo que me entienda, pero cada construcción verbal aquí no fue escrita sin el amor ni sin la desdicha que acarreo en cada minutos que fluye el tiempo. Todo lo nombrado tiene demasiado mundo para mi: hay un cielo y una filosofía, hay dos corrientes de agua en lucha, hay tanto viento desgarrado por una ruta. Hya tanto tanto que ¿yo podría decir que eso es mío y que es para que usted se lo apropie?
Ohh, creo que los dos hemos entendido esto. Por eso, el silencio de meses, el respetarnos, y tu decisión de cederme la identidad entera: ahora yo existo demasiado, y vos fuiste a buscar nuevos líos por ahí, que a mi no me incumben.
Entonces, la claridad del asunto exige un brindis, una limpieza a fondo de mi pieza, un cambio en la posición de las plantas, una sonrisa a cada uno que pase por la cuadra, un...
Espero haberme hecho entender lo último por lo menos.
Tenemos una relativa independencia. Vos aprovechaste que la gente renueva libretas de DNI por culpa de la benevolencia kirchnerista, y recogiste una de las viejas en la basura bien acumulada en una esquina de ese pueblo que tan bien habitás.
No importaba si la foto o el nombre coincidían con tus atributos, si lo que poseías ya me los habías donado al cien por ciento, y no convenía buscar parecidos para en un futuro inmediato volver a caer en la confusión de cartas en las que queramos desligarnos entre nosotros.Entonces para vos mejor ser, no sé, mujer o transformista y que te guste el sexo opuesto y la usurería sea tu especialidad; y que tengas un libro de autoayuda para que te enseñe las conexiones entre ocasos y estadíos de la conciencia,bueno y la enumeración cae de maduro.
No quiero con esto pretender de vos una respuesta, ni que me enviés el testamento donde me donás toda la existencia, porque ¿seguirás viviendo en la dirección postal donde yo envío esta epístola? ¿o será que te tomaste tan en serio el viejo DNI de una persona cualquiera, que ahora hasta cambiaste de domicilio? Eso implicaría molestar a otros seres, pero eso a mi no me compete. Tal vez mande estas líneas por un correo que jamás te encontrará,y eso a mi no debe importarme, porque aquí está el límite de la ligazón entre nosotros.
"No esperar respuestas"
Como si la escritura tenga el destino del aire, sin una meta fija, más allá de que el inicio tenga un "estimado ...." que hablaría de un destinatario. No. Acá está el engaño preciso y bien dilucidado. Porque todo lo que yo pude escribirte no tiene dueños en las emisiones ni en las recepciones.
Ayyyyy señor o señora de Entre Ríos, no creo que me entienda, pero cada construcción verbal aquí no fue escrita sin el amor ni sin la desdicha que acarreo en cada minutos que fluye el tiempo. Todo lo nombrado tiene demasiado mundo para mi: hay un cielo y una filosofía, hay dos corrientes de agua en lucha, hay tanto viento desgarrado por una ruta. Hya tanto tanto que ¿yo podría decir que eso es mío y que es para que usted se lo apropie?
Ohh, creo que los dos hemos entendido esto. Por eso, el silencio de meses, el respetarnos, y tu decisión de cederme la identidad entera: ahora yo existo demasiado, y vos fuiste a buscar nuevos líos por ahí, que a mi no me incumben.
Entonces, la claridad del asunto exige un brindis, una limpieza a fondo de mi pieza, un cambio en la posición de las plantas, una sonrisa a cada uno que pase por la cuadra, un...
Espero haberme hecho entender lo último por lo menos.
martes, 15 de febrero de 2011
Querido:
A veces quisiera saber qué distracción o qué inutilidad formó parte de las cosmovisiones de Kafkas o Boudelaires (por no citar a Borges). Y agarrar todo ese patrimonio de lo inútil para saber si con eso por lo menos podré encontrar colectoras o alternativas a las fatalidades del estar acá (y voy a describirlo): repitiendo entradas y salidas al mismo cuarto, y recordar que hubo una concepción de la repetición inacabable, y agarrar al gato y recordar que odas habidas y por haber serán recitadas sin nadie saber siempre que uno vuelve a levantar a ese silencio con cuatro patas, y la mañana fundamental simbolizada en tantos elementos que ya son parte de lo que yo también debo cantar.
¿Y las distracciones, y las inutilidades a dónde habrán partido?
Mientras escribo todo esto debo estar perdiendo, y por ende debes estar perdiendo, lector de la carta, tanta basura que, estoy seguro, se pueden construir monumentos desmesurados con toda esa materia.
Pero, bueh, uno está ocupado en seguir el tren de la historia y quedar aunque sea como un nombre en un catálogo de fin de año.
A veces quisiera saber qué distracción o qué inutilidad formó parte de las cosmovisiones de Kafkas o Boudelaires (por no citar a Borges). Y agarrar todo ese patrimonio de lo inútil para saber si con eso por lo menos podré encontrar colectoras o alternativas a las fatalidades del estar acá (y voy a describirlo): repitiendo entradas y salidas al mismo cuarto, y recordar que hubo una concepción de la repetición inacabable, y agarrar al gato y recordar que odas habidas y por haber serán recitadas sin nadie saber siempre que uno vuelve a levantar a ese silencio con cuatro patas, y la mañana fundamental simbolizada en tantos elementos que ya son parte de lo que yo también debo cantar.
¿Y las distracciones, y las inutilidades a dónde habrán partido?
Mientras escribo todo esto debo estar perdiendo, y por ende debes estar perdiendo, lector de la carta, tanta basura que, estoy seguro, se pueden construir monumentos desmesurados con toda esa materia.
Pero, bueh, uno está ocupado en seguir el tren de la historia y quedar aunque sea como un nombre en un catálogo de fin de año.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Los que nunca sería una novela.
Cuando vos no tenías “posmodernidad” para pronunciar, yo tampoco tenía tus imposibilidades, don Cachito.
A vos no te llegarán ni teorías ni bibliografías, pero sí te llegará una obra pública, un turista, alguien perdido, algo que nunca alcancé. Y por eso no puedo llegarlo con la escritura.
Todo un desfasaje, necesario, y es por eso que podremos discutir, y yo como militar y vos como víctima de una guerra –esto es tan solo una metáfora- seremos la oposición tremenda, la temática del desorden.
Pero ese abrazo que existe entre nosotros, y ese diálogo de orillas diferentes, y tantas otras metáforas de la unión solamente permitidas por las confusiones de las mañanas donde todo se parece a las cosas que uno escribe para que nunca sea, pero, por ahí.
A vos no te llegarán ni teorías ni bibliografías, pero sí te llegará una obra pública, un turista, alguien perdido, algo que nunca alcancé. Y por eso no puedo llegarlo con la escritura.
Todo un desfasaje, necesario, y es por eso que podremos discutir, y yo como militar y vos como víctima de una guerra –esto es tan solo una metáfora- seremos la oposición tremenda, la temática del desorden.
Pero ese abrazo que existe entre nosotros, y ese diálogo de orillas diferentes, y tantas otras metáforas de la unión solamente permitidas por las confusiones de las mañanas donde todo se parece a las cosas que uno escribe para que nunca sea, pero, por ahí.
martes, 4 de enero de 2011
Epístola general
MI muy querido lector (que no existe):
Como todo escrito hecho para alguna vez ser leído fuera de estos ojos de quien escribe, actúo que escribo para vos, hermoso lector (que no existe).
Te figuro ahí, en ningún lugar, pero intentando como existir para que ésta carta tome rumbo y tenga buen punto, un fin con el sentido necesario para que yo siga escribiendo y pida perdón.
Sí, pido perdón por haberme ausentado tanto tiempo de éstos pagos, de éste proyecto de sentirme el cartero que lleva noticias a dos Santiagos en dos lugares diferentes del territorio nacional. El puente estaba derrumbado, y me dediqué a otros oficios bastante menos necesarios para el "mundo": hacer de payaso para los amigos, servirle mates a mi madre, besar bocas que precisaban calor, estudiar y tener una matrícula que me habilite a hablar con un poquito más de espada en mis discursos. Tantas noches variando de oficio en función de lo que me reclamaba el "mundo". Y yo accedía a los pedidos, sin burocracia previa a ejecutarlos, con el placer y el amor que siempre tengo como energia cinética y que me permite transitar las calles, los cuartos, y los patios pocos que tengo en mi patrimonio.
Cuando cambiaba el oficio, tenía un breve lapso de "cambio de vestuario": si era el universitario serio y peinado, la oficina me reclamaba camisa dentro del pantalón y cambio de peinado, ocultamiento de la calvicie y charlas acerca de otros barrios que no sean similares al que rodea a la facultad. Y en ese intervalo de transición yo pensaba -como hago en toda la línea que supuestamente esquematiza mi vida-. Pensaba en el acto de cambiarse el oficio, en qué éra cuando no era, por ejemplo, ni universitario ni oficinista. Osea pensaba en lo que estaba haciendo, y por ende siendo, acción misma, transición plena, decimales que desbordan papeles cuadriculados (y ahí la ambiguedad del número), probabilidad de uno (universitario) sobre uno (oficinista), y podría seguir con la lista de metáforas que me guardo para cuando continúe con mi oficio de escritor (el de ahora). Y, como te decía, lector (que no existe), pensaba cómo un hombre puede quitarse el mundo de las espaldas así como así, con la irresponsabilidad que se le permite a un actor cuando cambia de telenovela. La "nada" tenía tanta razón que no había imágen en los lugares que no se curven y tiendan hacia ese concepto. Pero ,aclaro, que la palabra no debe asustar: "nada" acá la empleo para decir " que no es ni una cosa ni, la otra, ni la otra, ni la otra, ni la otra (¿ad infinitum?)"
"Cuando sea grande yo quiero ser..." delimita los puntos, pasa en claro los enteros, y te canta las tantas. Grita al mundo. El reclamo está allá a lo lejos, en la cocina, armando una torta de feliz cumpleaños y en otro lado, trabajando para ganarse el sueldo y darte la educación (no sé si me explico querido lector (que no existe)).
Pero volvamos a la experiencia que te contaba. Yo tenía un proyecto de ser cartero de mentira para unir a los Santiagos bien definidamente en dos lugares de nuestra querida Argentina: un Santiago en un reducto del grosso y nunca bien ponderado Estado. Otro Santiago en la vagancia bajo soles y chusmeríos de pueblos del litoral ¿Y yo qué?Yo estaba sacrificado a la tarea de entregar noticias lejanas, y nunca mal recibidas realmente (porque así yo lo disponía). Y mirá vos, lector (que no existe): el cartero era tan importante que de él dependían dos existencias, de él dependían los dichos de uno sobre otro Santiago, de él todo el mundo. Y de él vos también dependías, lector (que no existe). Esto, entonces, era una responsabilidad tremenda, no era sólo vaso de agua o tecito de medianoche y computadora prendida. No. Es todo ésto que te escribo (con agua cerca y un gato cerca que me hincha las pelotas). Responsabilidad de llevar adelante un "mundo". No el "mundo" del cual te hablé: no el "mundo" de los que reclamaba,n como en huelga de hambre, universitarios, oficinistas, hijos buenitos, amantes ardientes, amigos payasos.
Otro mundo, el construido por capricho de alguien que dice autónomamente frente a los incrédulos: "cuando sea grande yo quiero ser...", mientras todos se iban a ser (hacer) lo reclamado (el reclamo).
¿Y qué tiene que ver esa frase con el "mundo" que invento y con pedirte perdón a vos lector (que no existe)?
Ahora que la oficina está cerrada y que hay receso de verano en la facultad, y que mi madre está avocada al horno, ahora que...
me dedico a ser un cartero que pide perdón a los lectores (que no existen) de Santiago y otro Santiago que se mandan cartas.
No quiero mentirte, lector: "cuando sea grande quiero ser escritor".Y si uno está acá, construyendo "mundo", está eligiendo la breve lectura de cartas de piedad. Y el "mundo" ése de que poco hablé , estará necesitando de Santiago en una oficina en el Estado y un Santiago respirando federalismo. Y de que vos existas, lector, para que se borren los paréntesis que dicen (que no existen). Y éstas últimas oraciones.
Con cariño,
Quien elige ser escritor.
Como todo escrito hecho para alguna vez ser leído fuera de estos ojos de quien escribe, actúo que escribo para vos, hermoso lector (que no existe).
Te figuro ahí, en ningún lugar, pero intentando como existir para que ésta carta tome rumbo y tenga buen punto, un fin con el sentido necesario para que yo siga escribiendo y pida perdón.
Sí, pido perdón por haberme ausentado tanto tiempo de éstos pagos, de éste proyecto de sentirme el cartero que lleva noticias a dos Santiagos en dos lugares diferentes del territorio nacional. El puente estaba derrumbado, y me dediqué a otros oficios bastante menos necesarios para el "mundo": hacer de payaso para los amigos, servirle mates a mi madre, besar bocas que precisaban calor, estudiar y tener una matrícula que me habilite a hablar con un poquito más de espada en mis discursos. Tantas noches variando de oficio en función de lo que me reclamaba el "mundo". Y yo accedía a los pedidos, sin burocracia previa a ejecutarlos, con el placer y el amor que siempre tengo como energia cinética y que me permite transitar las calles, los cuartos, y los patios pocos que tengo en mi patrimonio.
Cuando cambiaba el oficio, tenía un breve lapso de "cambio de vestuario": si era el universitario serio y peinado, la oficina me reclamaba camisa dentro del pantalón y cambio de peinado, ocultamiento de la calvicie y charlas acerca de otros barrios que no sean similares al que rodea a la facultad. Y en ese intervalo de transición yo pensaba -como hago en toda la línea que supuestamente esquematiza mi vida-. Pensaba en el acto de cambiarse el oficio, en qué éra cuando no era, por ejemplo, ni universitario ni oficinista. Osea pensaba en lo que estaba haciendo, y por ende siendo, acción misma, transición plena, decimales que desbordan papeles cuadriculados (y ahí la ambiguedad del número), probabilidad de uno (universitario) sobre uno (oficinista), y podría seguir con la lista de metáforas que me guardo para cuando continúe con mi oficio de escritor (el de ahora). Y, como te decía, lector (que no existe), pensaba cómo un hombre puede quitarse el mundo de las espaldas así como así, con la irresponsabilidad que se le permite a un actor cuando cambia de telenovela. La "nada" tenía tanta razón que no había imágen en los lugares que no se curven y tiendan hacia ese concepto. Pero ,aclaro, que la palabra no debe asustar: "nada" acá la empleo para decir " que no es ni una cosa ni, la otra, ni la otra, ni la otra, ni la otra (¿ad infinitum?)"
"Cuando sea grande yo quiero ser..." delimita los puntos, pasa en claro los enteros, y te canta las tantas. Grita al mundo. El reclamo está allá a lo lejos, en la cocina, armando una torta de feliz cumpleaños y en otro lado, trabajando para ganarse el sueldo y darte la educación (no sé si me explico querido lector (que no existe)).
Pero volvamos a la experiencia que te contaba. Yo tenía un proyecto de ser cartero de mentira para unir a los Santiagos bien definidamente en dos lugares de nuestra querida Argentina: un Santiago en un reducto del grosso y nunca bien ponderado Estado. Otro Santiago en la vagancia bajo soles y chusmeríos de pueblos del litoral ¿Y yo qué?Yo estaba sacrificado a la tarea de entregar noticias lejanas, y nunca mal recibidas realmente (porque así yo lo disponía). Y mirá vos, lector (que no existe): el cartero era tan importante que de él dependían dos existencias, de él dependían los dichos de uno sobre otro Santiago, de él todo el mundo. Y de él vos también dependías, lector (que no existe). Esto, entonces, era una responsabilidad tremenda, no era sólo vaso de agua o tecito de medianoche y computadora prendida. No. Es todo ésto que te escribo (con agua cerca y un gato cerca que me hincha las pelotas). Responsabilidad de llevar adelante un "mundo". No el "mundo" del cual te hablé: no el "mundo" de los que reclamaba,n como en huelga de hambre, universitarios, oficinistas, hijos buenitos, amantes ardientes, amigos payasos.
Otro mundo, el construido por capricho de alguien que dice autónomamente frente a los incrédulos: "cuando sea grande yo quiero ser...", mientras todos se iban a ser (hacer) lo reclamado (el reclamo).
¿Y qué tiene que ver esa frase con el "mundo" que invento y con pedirte perdón a vos lector (que no existe)?
Ahora que la oficina está cerrada y que hay receso de verano en la facultad, y que mi madre está avocada al horno, ahora que...
me dedico a ser un cartero que pide perdón a los lectores (que no existen) de Santiago y otro Santiago que se mandan cartas.
No quiero mentirte, lector: "cuando sea grande quiero ser escritor".Y si uno está acá, construyendo "mundo", está eligiendo la breve lectura de cartas de piedad. Y el "mundo" ése de que poco hablé , estará necesitando de Santiago en una oficina en el Estado y un Santiago respirando federalismo. Y de que vos existas, lector, para que se borren los paréntesis que dicen (que no existen). Y éstas últimas oraciones.
Con cariño,
Quien elige ser escritor.
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