Antes de que la comunidad de durmientes abran los ojos y copen los espacios, quisiera dedicarles esta poesía empezada en 2011 y recién ahora, tres años después, retomada.
¿Qué quería decir allá por 2011?
¿Diego, Ezequiel, Leandro?
¿Quería decir algo de mí?
O más bien, el pasar de la filosofía como el pasar de las semanas.
Y de la planificación, de las entelequias, a las patadas, a las sumergidas, a las cruzadas,
a la humildad de este 2014, anónimo, intrascendente.
Sólo perdura, siendo gris, el miedo, el dolor, la incertidumbre
Gris, digo, sin monumento, sin honores.
Solamente perdurando.
Ah, de a poquito los libros, son cosas juntando polvo, son cosas que reemplazan
el que no haya nada.
¿Qué quería decir allá por 2011?
Seguro estas cosas era un por decir, pero ahora se justifican
en el vacío de lo no dicho (que ha perdido su oportunidad),
Querido y admirado Rafael: ¡Qué linda carta la tuya! Inclusive el papel (perdón: sufro del complejo de Pensar) es magnífico (sabrás que soy une amoureuse de papier à écrire, una Gaspara para la Stampa de la estampa, una Louisse Labbé de las imprentas, una Mariana Alcaforado de los tipos (no confundir), una Sajo (no confundir) de todo aquello que sea papel, si bien tengo preferencias, ya justificadas, ya irracionales.)[Carta de Alejandra Pizarnik a Rafael Squirru]
domingo, 5 de octubre de 2014
Carta a la noche
Estimada Noche,
Tiempo, tiempo, tiempo
pensar en las cosas del día
pero de tiempo tiempo tiempo
Las casas habitadas, los cuerpos habitados
las miradas miradas, las miradas vistas
Fabricio, Diego, Ezequiel, Leandro, Papá
Manos tendidas, últimos andenes
Todo terminado, solamente vos, nochecita de octubre
Ocurriendo, desplegando el manto aún sin tejer
Y por eso, estas memorias acabadas, como insumos
para el presente, para inventar lo que venga.
Noche, tiempo, tiempo, tiempo,
inventame algo nuevo que quiero despedirme
de rostros, duelos, dolores, culpas, promesas incumplidas
sumergime en invenciones, en proyectos de 27 años
quitame los engaños y los reproches, las calles están vacías
los bares, los cafés, las plazas, las iglesias,
Todo está vacío, y aunque fueron reposo
Hoy están solas.
Así quiero ser de nuevo,
un vaso, una oquedad, un tomar aire
Y empezar de nuevo.
Con todo.
Con todos.
En todo.
En todos.
Tiempo, tiempo, tiempo
pensar en las cosas del día
pero de tiempo tiempo tiempo
Las casas habitadas, los cuerpos habitados
las miradas miradas, las miradas vistas
Fabricio, Diego, Ezequiel, Leandro, Papá
Manos tendidas, últimos andenes
Todo terminado, solamente vos, nochecita de octubre
Ocurriendo, desplegando el manto aún sin tejer
Y por eso, estas memorias acabadas, como insumos
para el presente, para inventar lo que venga.
Noche, tiempo, tiempo, tiempo,
inventame algo nuevo que quiero despedirme
de rostros, duelos, dolores, culpas, promesas incumplidas
sumergime en invenciones, en proyectos de 27 años
quitame los engaños y los reproches, las calles están vacías
los bares, los cafés, las plazas, las iglesias,
Todo está vacío, y aunque fueron reposo
Hoy están solas.
Así quiero ser de nuevo,
un vaso, una oquedad, un tomar aire
Y empezar de nuevo.
Con todo.
Con todos.
En todo.
En todos.
jueves, 30 de junio de 2011
Carta a la Fuerza

Queridas Dona Fuerza:
Más allá de que te hayan hecho de física, de química, de religiosidad, de filosofía aristotélica, de revolución galileana, yo te hablo de persona a persona. Doña Fuerza, a pesar de que seas menos perceptible que el arbol que está tantas veces en la puerta de casa que yo me olvido de su existencia y de su tributo a las estaciones del año; a pesar de que tengas encima la metáfora del río y de los fluidos sobre tus palabras, yo sé que tenés el rostro de los rostros en el espejo, tenés la repetición de una sonrisa y un pecho respirando como si fuera la última vez, tenés tantas cosas que a veces no creo que escribiéndote pueda llegarte aunque sea una mínima parte. Estos días, sin embargo, algo nos ha acercado, tanto que hemos llegado a un diálogo tal que hasta la sonrisa mía es también tu sonrisa, o las palabras nerviosas que tengo para decirle a los que pasan por los pasillos también tienen el estilo de tu jerga extraña y por eso mismo maravillosa. Quizá vos no te hagas cargo, Doña Fuerza, de lo que yo te adjudico en estas lineas: por ahí vos te involucrás con quijotes como Hamlet o Don Quijote, o Jorge Sábato o todo ese mini- panteón que se erige en cada cuadra, en cada plaza, en cada libro durmiente. Yo, sin embargo, tengo la dicha de votar humildemente, de decir algo -cosas hermosas- que todos olvidaremos, como las cosas que dice mi hermana cuando descubre que la flor se abre al universo: digo, yo, sin embargo, te agradezco y te doy parte de estos triunfos a vos, Doña Fuerza. (aplausos) Vos me dirás "No soy yo , sos vos...", pero eso yo no me lo puedo creer, yo necesito creer que vos andás ahí rondando los países, los mares y los ríos, filtrándote en las poblaciones, curando con tu ser de Doña Fuerza a hombres como yo, que andaban perdidos por las calles, mendigando los calendarios, pidiendo revanchas y contrarevanchas a las batallas perdidas, y los abrazos que estaban a veinte cuadras y no pude alcanzar...esas cosas que vos me has traído, Doña Rosa, en forma de viento que me levanta y me moldea sonrisas y ganas de gritar y repartir esta carta que te escribo y que termina ahora.
Gracias,
Santiago Enriquez.-
martes, 17 de mayo de 2011
El desvío necesario
Querido estado de las cosas:
Hoy me toca escribirte a vos, abstracta y reflexiva, pensante y tormentosa a la vez, sólo para profundizar los compromisos que han surgido en la vida de este humilde escribiente.
Estado de las cosas, quizá siempre seas la carencia y la transición de todo hombre, nunca el cenit o la plenitud de los seres que nos proponemos horizontes de realización. Parecería que las palabras de un libro de autoayuda siempre te rememoran como el "paso para". Pienso en la piedra, en la planta, en el reloj que no tendrán nunca un estado de las cosas, sino que serán el testimonio de la transición que nos toca a nosotros, los hombres, percibir fatalmente.
Entonces, estado de las cosas, veo cómo en el patio de atrás de casa hay verdes que se tornan cadáveres, hay otros que resisten a pesar de los nublados de la mañana, los hay quienes se esconden en el magenta o en el amarillo patito. Eso es, vaya que si, una transición porque sé , que percibo el pasar, que vendrán tiempos futuros para esas cosas. Pero ellas no, nosotros tenemos el don o el defecto de tener un estado de las cosas
Mientras tanto,a nosotros, ¿qué nos aguarda aparte de mañanas y noches, de aires frios y calientes? Por mi parte, creo, me esperan ciertas cosas que surgen como pujando por mis discursos y por mis ocupaciones. Extrañas cuestiones acerca de la ciencia y la tecnologia que surgen para que yo las desentrañe y las comprenda hasta donde me dé el pellejo.Es extraño pero, estado de las cosas, no sé si vos estás conspirando con tus colegas, o yo estoy planeando una rebelión contra vos para cambiar de estado de cosas.
Es decir, ¿quién quiere acá la transición, vos o yo?
Aii, perdoname, los seres en las calles me dirán que sos abstracta y sin voluntad de ser y blablabla, yo necesito creerte un poco más humana para sentirme menos superhombre. Y ante cualquier destino hermoso o trágico que surja en la vida de este escribiente, no quisiera sentir que quien escribe estas lineas es el héroe del relato, bastante protagonismo nos damos entre los hombres como para seguir pensando que no existe más que seres humanos y pensantes y no estados de las cosas vivientes y pensantes.
Espero que veas lo bueno y benevolente que soy con vos.
Hasta nunca
S.-
Hoy me toca escribirte a vos, abstracta y reflexiva, pensante y tormentosa a la vez, sólo para profundizar los compromisos que han surgido en la vida de este humilde escribiente.
Estado de las cosas, quizá siempre seas la carencia y la transición de todo hombre, nunca el cenit o la plenitud de los seres que nos proponemos horizontes de realización. Parecería que las palabras de un libro de autoayuda siempre te rememoran como el "paso para". Pienso en la piedra, en la planta, en el reloj que no tendrán nunca un estado de las cosas, sino que serán el testimonio de la transición que nos toca a nosotros, los hombres, percibir fatalmente.
Entonces, estado de las cosas, veo cómo en el patio de atrás de casa hay verdes que se tornan cadáveres, hay otros que resisten a pesar de los nublados de la mañana, los hay quienes se esconden en el magenta o en el amarillo patito. Eso es, vaya que si, una transición porque sé , que percibo el pasar, que vendrán tiempos futuros para esas cosas. Pero ellas no, nosotros tenemos el don o el defecto de tener un estado de las cosas
Mientras tanto,a nosotros, ¿qué nos aguarda aparte de mañanas y noches, de aires frios y calientes? Por mi parte, creo, me esperan ciertas cosas que surgen como pujando por mis discursos y por mis ocupaciones. Extrañas cuestiones acerca de la ciencia y la tecnologia que surgen para que yo las desentrañe y las comprenda hasta donde me dé el pellejo.Es extraño pero, estado de las cosas, no sé si vos estás conspirando con tus colegas, o yo estoy planeando una rebelión contra vos para cambiar de estado de cosas.
Es decir, ¿quién quiere acá la transición, vos o yo?
Aii, perdoname, los seres en las calles me dirán que sos abstracta y sin voluntad de ser y blablabla, yo necesito creerte un poco más humana para sentirme menos superhombre. Y ante cualquier destino hermoso o trágico que surja en la vida de este escribiente, no quisiera sentir que quien escribe estas lineas es el héroe del relato, bastante protagonismo nos damos entre los hombres como para seguir pensando que no existe más que seres humanos y pensantes y no estados de las cosas vivientes y pensantes.
Espero que veas lo bueno y benevolente que soy con vos.
Hasta nunca
S.-
miércoles, 11 de mayo de 2011

Estimado muñequito de ayer:
Sabés que la traición de la memoria se debe a selecciones que, de algún modo, justifican mi intención de vivir como si estuviese en un relato. Y el otro día andaba sentado en el patio de lo de mi tía, haciendo encajar el vuelo de una libélula con la paz de la tarde, y como siempre la combinación fue parfecta y coincidente con la sucesión del relato.
Pero vos, muñequito de ayer, apenas tengo que recordar que exististe ayer para poder hacerte encajar en la continuidad de la historia construida. Apenas eso. Ni tu risa, ni tu modo de doblar esquinas, ni el amor por la flora o la fauna. Nada de eso. Solo saber que has tenido un breve pero consistente paso por la metáfora del tiempo y el espacio. Lo demás será triturado y echado a las fieras que todo hacen desaparecer.
Es un modo redentor para convencerme de que me levanto por las mañanas y que hay un ciclo de sueños y de realidades. Y que un muñequito de ayer fue el protagonista de intervalo anterior del calendario. Un ternura me sobreviene, saber que existió algo así como vos, que apenas recuerdo, y que olvido mismo de la infinidad de características y detalles a lo mejor hermosos y divinos me incentiva a especular con vos.
Y en esa especulación, en esa pregunta por lo acabado, tengo la justificación de armar las cosas mas extrañas y endosártelas , muñequito de ayer, como queriendo pensar que vos me las enseñaste.
sábado, 9 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
La epístola de la conclusión.
Al que está en Entre Ríos:
Tenemos una relativa independencia. Vos aprovechaste que la gente renueva libretas de DNI por culpa de la benevolencia kirchnerista, y recogiste una de las viejas en la basura bien acumulada en una esquina de ese pueblo que tan bien habitás.
No importaba si la foto o el nombre coincidían con tus atributos, si lo que poseías ya me los habías donado al cien por ciento, y no convenía buscar parecidos para en un futuro inmediato volver a caer en la confusión de cartas en las que queramos desligarnos entre nosotros.Entonces para vos mejor ser, no sé, mujer o transformista y que te guste el sexo opuesto y la usurería sea tu especialidad; y que tengas un libro de autoayuda para que te enseñe las conexiones entre ocasos y estadíos de la conciencia,bueno y la enumeración cae de maduro.
No quiero con esto pretender de vos una respuesta, ni que me enviés el testamento donde me donás toda la existencia, porque ¿seguirás viviendo en la dirección postal donde yo envío esta epístola? ¿o será que te tomaste tan en serio el viejo DNI de una persona cualquiera, que ahora hasta cambiaste de domicilio? Eso implicaría molestar a otros seres, pero eso a mi no me compete. Tal vez mande estas líneas por un correo que jamás te encontrará,y eso a mi no debe importarme, porque aquí está el límite de la ligazón entre nosotros.
"No esperar respuestas"
Como si la escritura tenga el destino del aire, sin una meta fija, más allá de que el inicio tenga un "estimado ...." que hablaría de un destinatario. No. Acá está el engaño preciso y bien dilucidado. Porque todo lo que yo pude escribirte no tiene dueños en las emisiones ni en las recepciones.
Ayyyyy señor o señora de Entre Ríos, no creo que me entienda, pero cada construcción verbal aquí no fue escrita sin el amor ni sin la desdicha que acarreo en cada minutos que fluye el tiempo. Todo lo nombrado tiene demasiado mundo para mi: hay un cielo y una filosofía, hay dos corrientes de agua en lucha, hay tanto viento desgarrado por una ruta. Hya tanto tanto que ¿yo podría decir que eso es mío y que es para que usted se lo apropie?
Ohh, creo que los dos hemos entendido esto. Por eso, el silencio de meses, el respetarnos, y tu decisión de cederme la identidad entera: ahora yo existo demasiado, y vos fuiste a buscar nuevos líos por ahí, que a mi no me incumben.
Entonces, la claridad del asunto exige un brindis, una limpieza a fondo de mi pieza, un cambio en la posición de las plantas, una sonrisa a cada uno que pase por la cuadra, un...
Espero haberme hecho entender lo último por lo menos.
Tenemos una relativa independencia. Vos aprovechaste que la gente renueva libretas de DNI por culpa de la benevolencia kirchnerista, y recogiste una de las viejas en la basura bien acumulada en una esquina de ese pueblo que tan bien habitás.
No importaba si la foto o el nombre coincidían con tus atributos, si lo que poseías ya me los habías donado al cien por ciento, y no convenía buscar parecidos para en un futuro inmediato volver a caer en la confusión de cartas en las que queramos desligarnos entre nosotros.Entonces para vos mejor ser, no sé, mujer o transformista y que te guste el sexo opuesto y la usurería sea tu especialidad; y que tengas un libro de autoayuda para que te enseñe las conexiones entre ocasos y estadíos de la conciencia,bueno y la enumeración cae de maduro.
No quiero con esto pretender de vos una respuesta, ni que me enviés el testamento donde me donás toda la existencia, porque ¿seguirás viviendo en la dirección postal donde yo envío esta epístola? ¿o será que te tomaste tan en serio el viejo DNI de una persona cualquiera, que ahora hasta cambiaste de domicilio? Eso implicaría molestar a otros seres, pero eso a mi no me compete. Tal vez mande estas líneas por un correo que jamás te encontrará,y eso a mi no debe importarme, porque aquí está el límite de la ligazón entre nosotros.
"No esperar respuestas"
Como si la escritura tenga el destino del aire, sin una meta fija, más allá de que el inicio tenga un "estimado ...." que hablaría de un destinatario. No. Acá está el engaño preciso y bien dilucidado. Porque todo lo que yo pude escribirte no tiene dueños en las emisiones ni en las recepciones.
Ayyyyy señor o señora de Entre Ríos, no creo que me entienda, pero cada construcción verbal aquí no fue escrita sin el amor ni sin la desdicha que acarreo en cada minutos que fluye el tiempo. Todo lo nombrado tiene demasiado mundo para mi: hay un cielo y una filosofía, hay dos corrientes de agua en lucha, hay tanto viento desgarrado por una ruta. Hya tanto tanto que ¿yo podría decir que eso es mío y que es para que usted se lo apropie?
Ohh, creo que los dos hemos entendido esto. Por eso, el silencio de meses, el respetarnos, y tu decisión de cederme la identidad entera: ahora yo existo demasiado, y vos fuiste a buscar nuevos líos por ahí, que a mi no me incumben.
Entonces, la claridad del asunto exige un brindis, una limpieza a fondo de mi pieza, un cambio en la posición de las plantas, una sonrisa a cada uno que pase por la cuadra, un...
Espero haberme hecho entender lo último por lo menos.
martes, 15 de febrero de 2011
Querido:
A veces quisiera saber qué distracción o qué inutilidad formó parte de las cosmovisiones de Kafkas o Boudelaires (por no citar a Borges). Y agarrar todo ese patrimonio de lo inútil para saber si con eso por lo menos podré encontrar colectoras o alternativas a las fatalidades del estar acá (y voy a describirlo): repitiendo entradas y salidas al mismo cuarto, y recordar que hubo una concepción de la repetición inacabable, y agarrar al gato y recordar que odas habidas y por haber serán recitadas sin nadie saber siempre que uno vuelve a levantar a ese silencio con cuatro patas, y la mañana fundamental simbolizada en tantos elementos que ya son parte de lo que yo también debo cantar.
¿Y las distracciones, y las inutilidades a dónde habrán partido?
Mientras escribo todo esto debo estar perdiendo, y por ende debes estar perdiendo, lector de la carta, tanta basura que, estoy seguro, se pueden construir monumentos desmesurados con toda esa materia.
Pero, bueh, uno está ocupado en seguir el tren de la historia y quedar aunque sea como un nombre en un catálogo de fin de año.
A veces quisiera saber qué distracción o qué inutilidad formó parte de las cosmovisiones de Kafkas o Boudelaires (por no citar a Borges). Y agarrar todo ese patrimonio de lo inútil para saber si con eso por lo menos podré encontrar colectoras o alternativas a las fatalidades del estar acá (y voy a describirlo): repitiendo entradas y salidas al mismo cuarto, y recordar que hubo una concepción de la repetición inacabable, y agarrar al gato y recordar que odas habidas y por haber serán recitadas sin nadie saber siempre que uno vuelve a levantar a ese silencio con cuatro patas, y la mañana fundamental simbolizada en tantos elementos que ya son parte de lo que yo también debo cantar.
¿Y las distracciones, y las inutilidades a dónde habrán partido?
Mientras escribo todo esto debo estar perdiendo, y por ende debes estar perdiendo, lector de la carta, tanta basura que, estoy seguro, se pueden construir monumentos desmesurados con toda esa materia.
Pero, bueh, uno está ocupado en seguir el tren de la historia y quedar aunque sea como un nombre en un catálogo de fin de año.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Los que nunca sería una novela.
Cuando vos no tenías “posmodernidad” para pronunciar, yo tampoco tenía tus imposibilidades, don Cachito.
A vos no te llegarán ni teorías ni bibliografías, pero sí te llegará una obra pública, un turista, alguien perdido, algo que nunca alcancé. Y por eso no puedo llegarlo con la escritura.
Todo un desfasaje, necesario, y es por eso que podremos discutir, y yo como militar y vos como víctima de una guerra –esto es tan solo una metáfora- seremos la oposición tremenda, la temática del desorden.
Pero ese abrazo que existe entre nosotros, y ese diálogo de orillas diferentes, y tantas otras metáforas de la unión solamente permitidas por las confusiones de las mañanas donde todo se parece a las cosas que uno escribe para que nunca sea, pero, por ahí.
A vos no te llegarán ni teorías ni bibliografías, pero sí te llegará una obra pública, un turista, alguien perdido, algo que nunca alcancé. Y por eso no puedo llegarlo con la escritura.
Todo un desfasaje, necesario, y es por eso que podremos discutir, y yo como militar y vos como víctima de una guerra –esto es tan solo una metáfora- seremos la oposición tremenda, la temática del desorden.
Pero ese abrazo que existe entre nosotros, y ese diálogo de orillas diferentes, y tantas otras metáforas de la unión solamente permitidas por las confusiones de las mañanas donde todo se parece a las cosas que uno escribe para que nunca sea, pero, por ahí.
martes, 4 de enero de 2011
Epístola general
MI muy querido lector (que no existe):
Como todo escrito hecho para alguna vez ser leído fuera de estos ojos de quien escribe, actúo que escribo para vos, hermoso lector (que no existe).
Te figuro ahí, en ningún lugar, pero intentando como existir para que ésta carta tome rumbo y tenga buen punto, un fin con el sentido necesario para que yo siga escribiendo y pida perdón.
Sí, pido perdón por haberme ausentado tanto tiempo de éstos pagos, de éste proyecto de sentirme el cartero que lleva noticias a dos Santiagos en dos lugares diferentes del territorio nacional. El puente estaba derrumbado, y me dediqué a otros oficios bastante menos necesarios para el "mundo": hacer de payaso para los amigos, servirle mates a mi madre, besar bocas que precisaban calor, estudiar y tener una matrícula que me habilite a hablar con un poquito más de espada en mis discursos. Tantas noches variando de oficio en función de lo que me reclamaba el "mundo". Y yo accedía a los pedidos, sin burocracia previa a ejecutarlos, con el placer y el amor que siempre tengo como energia cinética y que me permite transitar las calles, los cuartos, y los patios pocos que tengo en mi patrimonio.
Cuando cambiaba el oficio, tenía un breve lapso de "cambio de vestuario": si era el universitario serio y peinado, la oficina me reclamaba camisa dentro del pantalón y cambio de peinado, ocultamiento de la calvicie y charlas acerca de otros barrios que no sean similares al que rodea a la facultad. Y en ese intervalo de transición yo pensaba -como hago en toda la línea que supuestamente esquematiza mi vida-. Pensaba en el acto de cambiarse el oficio, en qué éra cuando no era, por ejemplo, ni universitario ni oficinista. Osea pensaba en lo que estaba haciendo, y por ende siendo, acción misma, transición plena, decimales que desbordan papeles cuadriculados (y ahí la ambiguedad del número), probabilidad de uno (universitario) sobre uno (oficinista), y podría seguir con la lista de metáforas que me guardo para cuando continúe con mi oficio de escritor (el de ahora). Y, como te decía, lector (que no existe), pensaba cómo un hombre puede quitarse el mundo de las espaldas así como así, con la irresponsabilidad que se le permite a un actor cuando cambia de telenovela. La "nada" tenía tanta razón que no había imágen en los lugares que no se curven y tiendan hacia ese concepto. Pero ,aclaro, que la palabra no debe asustar: "nada" acá la empleo para decir " que no es ni una cosa ni, la otra, ni la otra, ni la otra, ni la otra (¿ad infinitum?)"
"Cuando sea grande yo quiero ser..." delimita los puntos, pasa en claro los enteros, y te canta las tantas. Grita al mundo. El reclamo está allá a lo lejos, en la cocina, armando una torta de feliz cumpleaños y en otro lado, trabajando para ganarse el sueldo y darte la educación (no sé si me explico querido lector (que no existe)).
Pero volvamos a la experiencia que te contaba. Yo tenía un proyecto de ser cartero de mentira para unir a los Santiagos bien definidamente en dos lugares de nuestra querida Argentina: un Santiago en un reducto del grosso y nunca bien ponderado Estado. Otro Santiago en la vagancia bajo soles y chusmeríos de pueblos del litoral ¿Y yo qué?Yo estaba sacrificado a la tarea de entregar noticias lejanas, y nunca mal recibidas realmente (porque así yo lo disponía). Y mirá vos, lector (que no existe): el cartero era tan importante que de él dependían dos existencias, de él dependían los dichos de uno sobre otro Santiago, de él todo el mundo. Y de él vos también dependías, lector (que no existe). Esto, entonces, era una responsabilidad tremenda, no era sólo vaso de agua o tecito de medianoche y computadora prendida. No. Es todo ésto que te escribo (con agua cerca y un gato cerca que me hincha las pelotas). Responsabilidad de llevar adelante un "mundo". No el "mundo" del cual te hablé: no el "mundo" de los que reclamaba,n como en huelga de hambre, universitarios, oficinistas, hijos buenitos, amantes ardientes, amigos payasos.
Otro mundo, el construido por capricho de alguien que dice autónomamente frente a los incrédulos: "cuando sea grande yo quiero ser...", mientras todos se iban a ser (hacer) lo reclamado (el reclamo).
¿Y qué tiene que ver esa frase con el "mundo" que invento y con pedirte perdón a vos lector (que no existe)?
Ahora que la oficina está cerrada y que hay receso de verano en la facultad, y que mi madre está avocada al horno, ahora que...
me dedico a ser un cartero que pide perdón a los lectores (que no existen) de Santiago y otro Santiago que se mandan cartas.
No quiero mentirte, lector: "cuando sea grande quiero ser escritor".Y si uno está acá, construyendo "mundo", está eligiendo la breve lectura de cartas de piedad. Y el "mundo" ése de que poco hablé , estará necesitando de Santiago en una oficina en el Estado y un Santiago respirando federalismo. Y de que vos existas, lector, para que se borren los paréntesis que dicen (que no existen). Y éstas últimas oraciones.
Con cariño,
Quien elige ser escritor.
Como todo escrito hecho para alguna vez ser leído fuera de estos ojos de quien escribe, actúo que escribo para vos, hermoso lector (que no existe).
Te figuro ahí, en ningún lugar, pero intentando como existir para que ésta carta tome rumbo y tenga buen punto, un fin con el sentido necesario para que yo siga escribiendo y pida perdón.
Sí, pido perdón por haberme ausentado tanto tiempo de éstos pagos, de éste proyecto de sentirme el cartero que lleva noticias a dos Santiagos en dos lugares diferentes del territorio nacional. El puente estaba derrumbado, y me dediqué a otros oficios bastante menos necesarios para el "mundo": hacer de payaso para los amigos, servirle mates a mi madre, besar bocas que precisaban calor, estudiar y tener una matrícula que me habilite a hablar con un poquito más de espada en mis discursos. Tantas noches variando de oficio en función de lo que me reclamaba el "mundo". Y yo accedía a los pedidos, sin burocracia previa a ejecutarlos, con el placer y el amor que siempre tengo como energia cinética y que me permite transitar las calles, los cuartos, y los patios pocos que tengo en mi patrimonio.
Cuando cambiaba el oficio, tenía un breve lapso de "cambio de vestuario": si era el universitario serio y peinado, la oficina me reclamaba camisa dentro del pantalón y cambio de peinado, ocultamiento de la calvicie y charlas acerca de otros barrios que no sean similares al que rodea a la facultad. Y en ese intervalo de transición yo pensaba -como hago en toda la línea que supuestamente esquematiza mi vida-. Pensaba en el acto de cambiarse el oficio, en qué éra cuando no era, por ejemplo, ni universitario ni oficinista. Osea pensaba en lo que estaba haciendo, y por ende siendo, acción misma, transición plena, decimales que desbordan papeles cuadriculados (y ahí la ambiguedad del número), probabilidad de uno (universitario) sobre uno (oficinista), y podría seguir con la lista de metáforas que me guardo para cuando continúe con mi oficio de escritor (el de ahora). Y, como te decía, lector (que no existe), pensaba cómo un hombre puede quitarse el mundo de las espaldas así como así, con la irresponsabilidad que se le permite a un actor cuando cambia de telenovela. La "nada" tenía tanta razón que no había imágen en los lugares que no se curven y tiendan hacia ese concepto. Pero ,aclaro, que la palabra no debe asustar: "nada" acá la empleo para decir " que no es ni una cosa ni, la otra, ni la otra, ni la otra, ni la otra (¿ad infinitum?)"
"Cuando sea grande yo quiero ser..." delimita los puntos, pasa en claro los enteros, y te canta las tantas. Grita al mundo. El reclamo está allá a lo lejos, en la cocina, armando una torta de feliz cumpleaños y en otro lado, trabajando para ganarse el sueldo y darte la educación (no sé si me explico querido lector (que no existe)).
Pero volvamos a la experiencia que te contaba. Yo tenía un proyecto de ser cartero de mentira para unir a los Santiagos bien definidamente en dos lugares de nuestra querida Argentina: un Santiago en un reducto del grosso y nunca bien ponderado Estado. Otro Santiago en la vagancia bajo soles y chusmeríos de pueblos del litoral ¿Y yo qué?Yo estaba sacrificado a la tarea de entregar noticias lejanas, y nunca mal recibidas realmente (porque así yo lo disponía). Y mirá vos, lector (que no existe): el cartero era tan importante que de él dependían dos existencias, de él dependían los dichos de uno sobre otro Santiago, de él todo el mundo. Y de él vos también dependías, lector (que no existe). Esto, entonces, era una responsabilidad tremenda, no era sólo vaso de agua o tecito de medianoche y computadora prendida. No. Es todo ésto que te escribo (con agua cerca y un gato cerca que me hincha las pelotas). Responsabilidad de llevar adelante un "mundo". No el "mundo" del cual te hablé: no el "mundo" de los que reclamaba,n como en huelga de hambre, universitarios, oficinistas, hijos buenitos, amantes ardientes, amigos payasos.
Otro mundo, el construido por capricho de alguien que dice autónomamente frente a los incrédulos: "cuando sea grande yo quiero ser...", mientras todos se iban a ser (hacer) lo reclamado (el reclamo).
¿Y qué tiene que ver esa frase con el "mundo" que invento y con pedirte perdón a vos lector (que no existe)?
Ahora que la oficina está cerrada y que hay receso de verano en la facultad, y que mi madre está avocada al horno, ahora que...
me dedico a ser un cartero que pide perdón a los lectores (que no existen) de Santiago y otro Santiago que se mandan cartas.
No quiero mentirte, lector: "cuando sea grande quiero ser escritor".Y si uno está acá, construyendo "mundo", está eligiendo la breve lectura de cartas de piedad. Y el "mundo" ése de que poco hablé , estará necesitando de Santiago en una oficina en el Estado y un Santiago respirando federalismo. Y de que vos existas, lector, para que se borren los paréntesis que dicen (que no existen). Y éstas últimas oraciones.
Con cariño,
Quien elige ser escritor.
jueves, 18 de noviembre de 2010
9° Epístola - El retomo
Mi muy deconstruido y vuelto a construir otro:
La marea de conceptos universales llevados como formas de banderas por esa manga de kirchneristas por las calles, rutas, muros, y demás parates entre Buenos Aires y Entre Ríos fue amainando con el correr de los días. Pero, como sabemos, el sabor del tumulto no se quita con una sobredosis de "elementos privados" injertados abruptamente. No, aún quedará el vocabulario inventado en esa movilización de conceptos salidos de sus casilleros: porque no es que las cosas vuelven a su "estado natural" o a su "original position", sino que la consecuencia de ésta lucha genealógica nietzscheana (espero insertar de buen modo a Nietzsche) obliga a destruir y reconceptualizar. Y así andamos, como diciendo vox populi "todo está como siempre", cuando luego de esa sentencia casi axiomática nos miramos entre nosotros en las calles y en los bares como sabiendo que estamos cometiendo el pecado capital de mentir. El silencio de los cuerpos rozándose en la cosa pública produce oximorones súper molestos para quien ésto escribe, que encima lo escribe en silencio, en silencio de trinchera para no gritar a viva voz: SON TODOS UNA MANGA DE ENKIRCHNERIZADOS. Pero ésta voz baja-nula no opera como parte de un miedo a ser atacado por medios de comunicación, 678 o adeptos a la Presidenta. Éste no querer clamar verdades (según quien ésto escribe), opera más bien como no querer terminar, según los medios masivos de comunicación (concepto bien adquirido por nacionales y populares), como un "loco bajo los efectos de narcóticos K". Es tanto el amor y el punto de fuga que ofrece pensar en dicho proceso de generare mitos, de rebautizar nombres, de tomar calles, de molestar status quo, que el silencio para quien ésto escribe es un modo de salvaguardarse huevos e inentiligibilidades.
Por eso, debo confesarte, como forma más acorde a este "retome de comunicación epistolar": me hice kirchnerista. Quiero citar para que leas en la tranquilidad cuasiselvática de Entre Ríos un ensayo de nuestro nunca mentado Leopoldo Marechal "EL POETA DEPUESTO". Quizá ahí podremos retomar el entendimiento, y tal vez reconstruyamos juntamente coneptos guardados en nuestro baúl común de conceptos.
¿ Y si nos une éste nuevo tinte que toma la política nacional? AHHH , mamma mía, que me tomo una ginebra en algún lugar cheto para festejar que los dos tomemos una bandera y que UNO Y OTRO nos fundimos en el vasto universo nacional y popular.
Espero que medites ésta nueva forma que propongo para que nuestra relación no éste primada de distancia sino de conexiones que se van tendiendo (onda topología, pero eso se lo dejamos a los científicos, que expliquen ésto último que escribo)
Un abrazo,
Santiago.-
La marea de conceptos universales llevados como formas de banderas por esa manga de kirchneristas por las calles, rutas, muros, y demás parates entre Buenos Aires y Entre Ríos fue amainando con el correr de los días. Pero, como sabemos, el sabor del tumulto no se quita con una sobredosis de "elementos privados" injertados abruptamente. No, aún quedará el vocabulario inventado en esa movilización de conceptos salidos de sus casilleros: porque no es que las cosas vuelven a su "estado natural" o a su "original position", sino que la consecuencia de ésta lucha genealógica nietzscheana (espero insertar de buen modo a Nietzsche) obliga a destruir y reconceptualizar. Y así andamos, como diciendo vox populi "todo está como siempre", cuando luego de esa sentencia casi axiomática nos miramos entre nosotros en las calles y en los bares como sabiendo que estamos cometiendo el pecado capital de mentir. El silencio de los cuerpos rozándose en la cosa pública produce oximorones súper molestos para quien ésto escribe, que encima lo escribe en silencio, en silencio de trinchera para no gritar a viva voz: SON TODOS UNA MANGA DE ENKIRCHNERIZADOS. Pero ésta voz baja-nula no opera como parte de un miedo a ser atacado por medios de comunicación, 678 o adeptos a la Presidenta. Éste no querer clamar verdades (según quien ésto escribe), opera más bien como no querer terminar, según los medios masivos de comunicación (concepto bien adquirido por nacionales y populares), como un "loco bajo los efectos de narcóticos K". Es tanto el amor y el punto de fuga que ofrece pensar en dicho proceso de generare mitos, de rebautizar nombres, de tomar calles, de molestar status quo, que el silencio para quien ésto escribe es un modo de salvaguardarse huevos e inentiligibilidades.
Por eso, debo confesarte, como forma más acorde a este "retome de comunicación epistolar": me hice kirchnerista. Quiero citar para que leas en la tranquilidad cuasiselvática de Entre Ríos un ensayo de nuestro nunca mentado Leopoldo Marechal "EL POETA DEPUESTO". Quizá ahí podremos retomar el entendimiento, y tal vez reconstruyamos juntamente coneptos guardados en nuestro baúl común de conceptos.
¿ Y si nos une éste nuevo tinte que toma la política nacional? AHHH , mamma mía, que me tomo una ginebra en algún lugar cheto para festejar que los dos tomemos una bandera y que UNO Y OTRO nos fundimos en el vasto universo nacional y popular.
Espero que medites ésta nueva forma que propongo para que nuestra relación no éste primada de distancia sino de conexiones que se van tendiendo (onda topología, pero eso se lo dejamos a los científicos, que expliquen ésto último que escribo)
Un abrazo,
Santiago.-
martes, 9 de noviembre de 2010
Nota del autor
Había corrido mucho llanto con la muerte del ex presidente. Los tumultos eran postal corriente. Saber lo que el otro había pensado, saber que de acá a veinte cuadras seguro había alguien que tenía en mente la misma cara, los mismos acontecimientos.
Y habían sido jornadas del mismo pensar y no por eso había una homogeneidad del pensamiento sino causas mismas que desembocaban en acciones diversas, coloridas y muy difíciles de contabilizar.
¿Esto es la unión? Muchos dirán: "Esto es el caos en el tránsito". Otros tendrán los pies preparados para tanto movimiento de diversas especies.
Y las cartas volaban y se confundían con en sus rutas, nadie llegaba a destino ¿Y eso está mal? Todas chocando en el aire, y cayendo en la misma plaza, haciendo de las cosas públicas un accidente, un error, un no planeado ¿Y eso lo hace menos necesario?
Los errores tienen el costo de ser bellos o ser terribles, de estar bien o estar mal, pero nunca , pero nunca serán hechos de caras que no cambian como La Chiqui, como Susana, como...
Será por eso que uno saber que se mueven las calles, y las cartas vuelan, y uno reconoce lo que no quería reconocer: que algo pasa, que el tiempo pasa, que el pueblo pasa, que el espacio pasa, que un ex presidente pasó, que...
Habia muerto un ex presidente, decía. Y Santiago no había tomado el micro hacia Buenos Aires, y Santiago había estado en la oficina.
¿Dónde estaba Santiago? Estaba fundido y comparando la cantidad de lágrimas con la cantidad de agua de la fuente en Plaza de Mayo, para de una vez por todas entender inmensidades y uniones fundamentales.
No había nadie, ni en Entre Ríos ni en la oficina. Porque estas cosas no existían en la existencia del DNI que porta Santiago en la plaza y mientras llora en una esquina pensando quizá en ese Nestor Kirchner, o quizá el pueblo movido en la marea de mareas que alguna vez, uno cantó sin que nadie lo escuche. Porque ese canto era lindo, y ahi está la carta que faltaba.
Santiago nunca había existido, en ninguna parte, Santiago era un anónimo que se pierde en las calles que llevan a Plaza de Mayo.
Y eso era lo que importaba a todos.
Y habían sido jornadas del mismo pensar y no por eso había una homogeneidad del pensamiento sino causas mismas que desembocaban en acciones diversas, coloridas y muy difíciles de contabilizar.
¿Esto es la unión? Muchos dirán: "Esto es el caos en el tránsito". Otros tendrán los pies preparados para tanto movimiento de diversas especies.
Y las cartas volaban y se confundían con en sus rutas, nadie llegaba a destino ¿Y eso está mal? Todas chocando en el aire, y cayendo en la misma plaza, haciendo de las cosas públicas un accidente, un error, un no planeado ¿Y eso lo hace menos necesario?
Los errores tienen el costo de ser bellos o ser terribles, de estar bien o estar mal, pero nunca , pero nunca serán hechos de caras que no cambian como La Chiqui, como Susana, como...
Será por eso que uno saber que se mueven las calles, y las cartas vuelan, y uno reconoce lo que no quería reconocer: que algo pasa, que el tiempo pasa, que el pueblo pasa, que el espacio pasa, que un ex presidente pasó, que...
Habia muerto un ex presidente, decía. Y Santiago no había tomado el micro hacia Buenos Aires, y Santiago había estado en la oficina.
¿Dónde estaba Santiago? Estaba fundido y comparando la cantidad de lágrimas con la cantidad de agua de la fuente en Plaza de Mayo, para de una vez por todas entender inmensidades y uniones fundamentales.
No había nadie, ni en Entre Ríos ni en la oficina. Porque estas cosas no existían en la existencia del DNI que porta Santiago en la plaza y mientras llora en una esquina pensando quizá en ese Nestor Kirchner, o quizá el pueblo movido en la marea de mareas que alguna vez, uno cantó sin que nadie lo escuche. Porque ese canto era lindo, y ahi está la carta que faltaba.
Santiago nunca había existido, en ninguna parte, Santiago era un anónimo que se pierde en las calles que llevan a Plaza de Mayo.
Y eso era lo que importaba a todos.
martes, 26 de octubre de 2010
8º Respuesta - El des-entendimiento dialéctico
Querido Santiago:
Me es un poco jodido ésto de buscar pelos al huevo, quintas patas al gato. Sí, es como una función que me voy dando y redando a medida que leo tus circunstancias (en la carta no sólo están tus palabras, sino esa oficina del demonio, esas gentes imprimiendo cosas que van a ser tiradas, todo eso terrible), y digo: Santiago se encuentra en estado de pérdida, Santiago está a punto de darle valor a las camisas, a las cafeterías, a las charlas sobre el clima, a todo ese discurso "intra-ciudad".
Muros rígidos están siendo construidos, y quizá dejen pasar cartas nuestras, pero muy seguramente no dejarán pasar ese "espíritu" o esa metafísica que envuelve el ritual de escribirnos y transitar, aunque sea en el modo de verbos, puentes Zárate Brazo Largo, pueblitos y pueblotes.
Concuerdo con vos en eso de la escritura como hecha para el "abuso del libre albedrío". Yo debo buscarme mi propia voz y ejercerla con las mismas palabras que usa tu voz, distinta de la mía. (Harto complejo, los espectadores seguramente andarán como medio aturdidos, mirando su sombra, y viendo cómo se trazan los alfabetos, y diciendo "todo esto es muy raro")
Por eso, para no aturdir al mismo tiempo que no quiero minimizar ésta tragicomedia, voy a las milanesas: Màs allà de las palabras y las voces, es necesariio la dialéctica, esa "cosa" en el diálogo, partes que por ser positivas/negativas se niegan/afirman para llegar a una síntesis donde encontrará la tan bendita VERDAD.
Quiero decir: Santiago deberá encontrar su verdad haciendo que éstas partes medias separadas dialoguen a través del tan "venidoabajo" correo postal. Porque en caso contrario, los muros se erigirán, y los campos de Entre Ríos, donde me encuentro, serán sólo por sí mismos y no por no ser la ciudad en la que te encuentras -vulcanizándote por estar en una oficina, en el circo de corbatas y clics con el mouse-. Y viceversa.
Mi postura es clara: mantener el nombre Santiago y a la hora de explorarlo, ver cómo hay un sendero-nombre que se bifurca en dos direcciones: Entre Ríos y Buenos Aires.
La dialéctica está planteada. No podemos defraudar a nuestro nombre.
Está todo muy dicho para mí.
Un abrazo,
Santiago.-
Me es un poco jodido ésto de buscar pelos al huevo, quintas patas al gato. Sí, es como una función que me voy dando y redando a medida que leo tus circunstancias (en la carta no sólo están tus palabras, sino esa oficina del demonio, esas gentes imprimiendo cosas que van a ser tiradas, todo eso terrible), y digo: Santiago se encuentra en estado de pérdida, Santiago está a punto de darle valor a las camisas, a las cafeterías, a las charlas sobre el clima, a todo ese discurso "intra-ciudad".
Muros rígidos están siendo construidos, y quizá dejen pasar cartas nuestras, pero muy seguramente no dejarán pasar ese "espíritu" o esa metafísica que envuelve el ritual de escribirnos y transitar, aunque sea en el modo de verbos, puentes Zárate Brazo Largo, pueblitos y pueblotes.
Concuerdo con vos en eso de la escritura como hecha para el "abuso del libre albedrío". Yo debo buscarme mi propia voz y ejercerla con las mismas palabras que usa tu voz, distinta de la mía. (Harto complejo, los espectadores seguramente andarán como medio aturdidos, mirando su sombra, y viendo cómo se trazan los alfabetos, y diciendo "todo esto es muy raro")
Por eso, para no aturdir al mismo tiempo que no quiero minimizar ésta tragicomedia, voy a las milanesas: Màs allà de las palabras y las voces, es necesariio la dialéctica, esa "cosa" en el diálogo, partes que por ser positivas/negativas se niegan/afirman para llegar a una síntesis donde encontrará la tan bendita VERDAD.
Quiero decir: Santiago deberá encontrar su verdad haciendo que éstas partes medias separadas dialoguen a través del tan "venidoabajo" correo postal. Porque en caso contrario, los muros se erigirán, y los campos de Entre Ríos, donde me encuentro, serán sólo por sí mismos y no por no ser la ciudad en la que te encuentras -vulcanizándote por estar en una oficina, en el circo de corbatas y clics con el mouse-. Y viceversa.
Mi postura es clara: mantener el nombre Santiago y a la hora de explorarlo, ver cómo hay un sendero-nombre que se bifurca en dos direcciones: Entre Ríos y Buenos Aires.
La dialéctica está planteada. No podemos defraudar a nuestro nombre.
Está todo muy dicho para mí.
Un abrazo,
Santiago.-
viernes, 22 de octubre de 2010
8º Espístola - La esperanza del verbo.
Santiago:
Sabemos muy bien los dos (los dos, no los medios, que quede clarito) que la escritura es patrimonio del anonimato y de todo “lapiz-papel-mano-conocimiento de las convenciones necesarias” existente, ni mío ni tuyo. Así puede ser daga para el homicidio, también puede ser daga para el suicidio. La escritura no anda con preferencias, la escritura en tanto cosa “para lo que dé”, está dándonos una oportunidad única: poder acabar con este dilema de "una sola voz en dos espacios diferentes, que ejerce descaradamente instrumentos epistolares, para fracasadamente sanar las anomalías de la voz partida", y así pueda unirse aunque sea un poquito.
¿Dónde esta el origen de la voz bipartita? No creo que en Buenos Aires o en Entre Rios haya habido una explosión que repercutió en alguno de los dos. O sea, yo no tengo el origen del movimiento y vos sos solo una consecuencia de este tremendo embrollo. Pongamos que es onda circulo esto, o para no irnos de la vulgata, esto es “onda ropa en un cuarto, tirada desde hace meses, abandonada al desorden y a la desclasificación”.Por eso, nada de echarnos culpas, ya esta todo terriblemente caótico, es tiempo de resoluciones y no de búsquedas de móviles y victimas.
Yo reconozco que en arranques de desquicie urbano incurro en la necesidad de individualismos y autonomías casi –casi- imposibles.
Y digo casi porque ésta es la oportunidad de poner a la escritura como modo de destrucción de tragedias: cada uno tomará el alfabeto y en combinaciones disparatadamente azarosas nos buscaremos las personalidades únicas singulares irrepetibles y sobre todo con números enteros (ya las fracciones nos deben dar terror, mas allá de que no todas las fracciones plantean medios). Con una aclaración a todo esto: nadie deberá pasar formulas y estados de situación al otro porque eso otorgará huellas que el otro querrá imitar por nostalgias pasadas –viste como somos todos cuando el desarraigo nos mueve la tectónica de placas.
Los caminos ahí se bifurcarán, las enterezas se volverán más recurrentes, desaparecerán las rememoraciones frente a la taza, en el banco de plaza hasta sobrará espacio. Tantas cosas, Santiago, tantas cosas.
Estoy convencido de que estamos a punto de iniciar un fin de ciclo, con la escritura de “nuestro” lado, salvándonos la carencia, y la desesperación. Porque, decime la verdad ¿no te despertás por las mañanas y sentís que los puentes y las rutas y Zárate y Retiro y oficinas y pueblos que nos separan duelen y hacen de contractura y pensamiento vago?
Vamos, podemos, Santiago. Estoy convencido. Se vienen nuevos tiempos.
Santiago.
Sabemos muy bien los dos (los dos, no los medios, que quede clarito) que la escritura es patrimonio del anonimato y de todo “lapiz-papel-mano-conocimiento de las convenciones necesarias” existente, ni mío ni tuyo. Así puede ser daga para el homicidio, también puede ser daga para el suicidio. La escritura no anda con preferencias, la escritura en tanto cosa “para lo que dé”, está dándonos una oportunidad única: poder acabar con este dilema de "una sola voz en dos espacios diferentes, que ejerce descaradamente instrumentos epistolares, para fracasadamente sanar las anomalías de la voz partida", y así pueda unirse aunque sea un poquito.
¿Dónde esta el origen de la voz bipartita? No creo que en Buenos Aires o en Entre Rios haya habido una explosión que repercutió en alguno de los dos. O sea, yo no tengo el origen del movimiento y vos sos solo una consecuencia de este tremendo embrollo. Pongamos que es onda circulo esto, o para no irnos de la vulgata, esto es “onda ropa en un cuarto, tirada desde hace meses, abandonada al desorden y a la desclasificación”.Por eso, nada de echarnos culpas, ya esta todo terriblemente caótico, es tiempo de resoluciones y no de búsquedas de móviles y victimas.
Yo reconozco que en arranques de desquicie urbano incurro en la necesidad de individualismos y autonomías casi –casi- imposibles.
Y digo casi porque ésta es la oportunidad de poner a la escritura como modo de destrucción de tragedias: cada uno tomará el alfabeto y en combinaciones disparatadamente azarosas nos buscaremos las personalidades únicas singulares irrepetibles y sobre todo con números enteros (ya las fracciones nos deben dar terror, mas allá de que no todas las fracciones plantean medios). Con una aclaración a todo esto: nadie deberá pasar formulas y estados de situación al otro porque eso otorgará huellas que el otro querrá imitar por nostalgias pasadas –viste como somos todos cuando el desarraigo nos mueve la tectónica de placas.
Los caminos ahí se bifurcarán, las enterezas se volverán más recurrentes, desaparecerán las rememoraciones frente a la taza, en el banco de plaza hasta sobrará espacio. Tantas cosas, Santiago, tantas cosas.
Estoy convencido de que estamos a punto de iniciar un fin de ciclo, con la escritura de “nuestro” lado, salvándonos la carencia, y la desesperación. Porque, decime la verdad ¿no te despertás por las mañanas y sentís que los puentes y las rutas y Zárate y Retiro y oficinas y pueblos que nos separan duelen y hacen de contractura y pensamiento vago?
Vamos, podemos, Santiago. Estoy convencido. Se vienen nuevos tiempos.
Santiago.
lunes, 18 de octubre de 2010
7° Respuesta - El divorcio
Mi muy estimado otro:
Por lo que veo, me estás planteando un fin a nuestra religazón, a nuestra unicidad (salvo las rutas que se nos interponen y las lecturas diferidas y las interferencias de radios y radios locales).
Ahora yo pregunto, porque si pregunto lo que voy a preguntar es porque tengo una paz que no puedo enviar por carta -lamentablemente, muy lamentablemente-: ¿tengo la culpa yo de tu tremendo infierno de medioautodestrucción?
Me permito recordarte que este juego de ser parte de un "uno" no implica suponer que así como si nada los campos y los razonamientos de todos los que participan van a ser despedidos, sin más "empleo" que no devenga en huelga y malaria por meses y meses en las calles y por qué no en los pueblos interinos. Los finales convergen en imágenes que no tendrán más su valorización -osea, ese puente, esas vías muertas, esos hombres en el bar, esas mujercitas en la oficina, esa taza caerán en la chatarra sucia sin nada más a reinterpretarse-.
Los dos hemos asumido una responsabilidad en éste compromiso epistolar: vos desde una oficina, y yo desde la tremenda inmovilidad de un pueblo de Entre Ríos. Hemos decidido reafirmar una contradicción super importante en la vida de nosotros como "un unico ser".
No, así las cosas no deben ser, Santiago ¿O te creés que la escritura está de tu lado?
Eso es lo que creo, al releer tu última carta. Que de algún modo estás reafirmándote tomándo la decisión de acabar esto de cartas van cartas vienen, mate de por medio, vuelvo a leer, y vuelvo a concluir lo mismo la pucha, la pucha.
¿La escritura está de tu lado? No, no está de tu lado, voy a dar batalla. Porque si estás escondiendo debajo de toda esa desdicha un profundo existencialismo para vos solito, te digo que acá la filosofía es de a dos, de a dos.
La escritura no está de tu lado.
El otro (sí, sí, el otro).
Por lo que veo, me estás planteando un fin a nuestra religazón, a nuestra unicidad (salvo las rutas que se nos interponen y las lecturas diferidas y las interferencias de radios y radios locales).
Ahora yo pregunto, porque si pregunto lo que voy a preguntar es porque tengo una paz que no puedo enviar por carta -lamentablemente, muy lamentablemente-: ¿tengo la culpa yo de tu tremendo infierno de medioautodestrucción?
Me permito recordarte que este juego de ser parte de un "uno" no implica suponer que así como si nada los campos y los razonamientos de todos los que participan van a ser despedidos, sin más "empleo" que no devenga en huelga y malaria por meses y meses en las calles y por qué no en los pueblos interinos. Los finales convergen en imágenes que no tendrán más su valorización -osea, ese puente, esas vías muertas, esos hombres en el bar, esas mujercitas en la oficina, esa taza caerán en la chatarra sucia sin nada más a reinterpretarse-.
Los dos hemos asumido una responsabilidad en éste compromiso epistolar: vos desde una oficina, y yo desde la tremenda inmovilidad de un pueblo de Entre Ríos. Hemos decidido reafirmar una contradicción super importante en la vida de nosotros como "un unico ser".
No, así las cosas no deben ser, Santiago ¿O te creés que la escritura está de tu lado?
Eso es lo que creo, al releer tu última carta. Que de algún modo estás reafirmándote tomándo la decisión de acabar esto de cartas van cartas vienen, mate de por medio, vuelvo a leer, y vuelvo a concluir lo mismo la pucha, la pucha.
¿La escritura está de tu lado? No, no está de tu lado, voy a dar batalla. Porque si estás escondiendo debajo de toda esa desdicha un profundo existencialismo para vos solito, te digo que acá la filosofía es de a dos, de a dos.
La escritura no está de tu lado.
El otro (sí, sí, el otro).
viernes, 15 de octubre de 2010
7º Epístola - Las derrotas y las reconstrucciones
Media parte:
Quizà sabés media historia de la historia total que implica producir cartas y esperar las respuestas. Y relfexionar, reflexionarse, nunca con la total convicción de ser un Auto del todo, sino medio auto-nomo y medio auto-mata. Depender de tus respuestas piadosas, y volver a pensar ¿hice algo mal como media parte?
Mientras tanto, hay tantas formas de destruir ésta filosofía: los espejos, fundirse en las gentes, identificarse con las flores, y los ventanales de los colectivos de noche (donde uno se percibe en situación de viaje dos veces en una vez). De algún modo, habrà que comprender que las partes desprendidas de uno quedan en las calles, en terminales, en puentes Zàrate Brazo Largo, como plata tirada, de nadie, y luego apropiada por alguien o algo. Así,habrà que de algún modo enajenarse, a la fuerza, cerrando y abriendo los ojos, apretando puños. Y charlar como si nada con esa normal del escritorio de al lado, mientras en su facebook pasan fotos y fiestas de hace cinco horas. Y con la otra desdichada porque a la vuelta manzana no hay nadie que la conozca y le de abrazos y un vaso con agua. Y con ese que chatea conmigo, y hace que me duela màs estar en semejantes condiciones de asalariado y existencialista (mala combinación).
¿Y entonces? Entonces aceptar que hay un solo espacio un solo tiempo para uno sòlo, sin medias partes a quien reclamarles, sin medias partes para esperar. Los bancos de plaza se llenaràn y las tazas se usaràn del todo cuando ya las partes disgragadas se transformen en nuevos sistemas, y ahí tal vez, tal vez, la paz y solamente el salario a fin de mes.
Un saludo grande,
Santiago (el único).
Quizà sabés media historia de la historia total que implica producir cartas y esperar las respuestas. Y relfexionar, reflexionarse, nunca con la total convicción de ser un Auto del todo, sino medio auto-nomo y medio auto-mata. Depender de tus respuestas piadosas, y volver a pensar ¿hice algo mal como media parte?
Mientras tanto, hay tantas formas de destruir ésta filosofía: los espejos, fundirse en las gentes, identificarse con las flores, y los ventanales de los colectivos de noche (donde uno se percibe en situación de viaje dos veces en una vez). De algún modo, habrà que comprender que las partes desprendidas de uno quedan en las calles, en terminales, en puentes Zàrate Brazo Largo, como plata tirada, de nadie, y luego apropiada por alguien o algo. Así,habrà que de algún modo enajenarse, a la fuerza, cerrando y abriendo los ojos, apretando puños. Y charlar como si nada con esa normal del escritorio de al lado, mientras en su facebook pasan fotos y fiestas de hace cinco horas. Y con la otra desdichada porque a la vuelta manzana no hay nadie que la conozca y le de abrazos y un vaso con agua. Y con ese que chatea conmigo, y hace que me duela màs estar en semejantes condiciones de asalariado y existencialista (mala combinación).
¿Y entonces? Entonces aceptar que hay un solo espacio un solo tiempo para uno sòlo, sin medias partes a quien reclamarles, sin medias partes para esperar. Los bancos de plaza se llenaràn y las tazas se usaràn del todo cuando ya las partes disgragadas se transformen en nuevos sistemas, y ahí tal vez, tal vez, la paz y solamente el salario a fin de mes.
Un saludo grande,
Santiago (el único).
miércoles, 13 de octubre de 2010
6º Respuesta - El sí mismo.
Mi mucha muy olvidada parte opuesta:
Las introducciones cada vez se agotan en especiales por el simple hecho de querer innovar. Tengo la sensación de esforzarme en éstas y en otras pelotudeces siempre que te escribo,pensar introducciones, discutirme finales y condescendencias para con vos, y ahora hablar del pelo de la barba, cosas que descolocan, que hacen de la paz sólo un intervalo o una marihuana. Siempre termino acà, en el barcito, pensando que si estarás bien que si esas harpías seguiràn entre el papel para la impresora y las quejas dentro de la oficina. Ah, mi medio, no quisiera emplearme todo para imaginarme tu desdicha y la radio como fondo, y la tragedia de mantenerte con la misma ropa, sin gritar ni desesperarte.
Por eso, porque quizà las cartas de alguna forma aportan al equilibrio nunca llegado, pero de algún modo intentado, voy a proponerme a hablar de pelos y de barbas -todo lo que sea necesario-. Pero, pero, pero ¿no pensaste que hay otros modos de poder establecer la fuga y el delirio liberador?
No te comas la metáfora del bigote, te recomiendo que manllès otras metáforas, como esa del alma, que se encuentran en librerías de saldo.
Y volvemos con autoayudas. AUTO-ayuda, ayudarse a sí mismo, ¿de clase de "auto" somos nosotros? Habría que preguntarnos frente al espejo.
Un cariño. Y pido disculpas por el delirio, nunca coincidente con el tuyo.
El otro.
Las introducciones cada vez se agotan en especiales por el simple hecho de querer innovar. Tengo la sensación de esforzarme en éstas y en otras pelotudeces siempre que te escribo,pensar introducciones, discutirme finales y condescendencias para con vos, y ahora hablar del pelo de la barba, cosas que descolocan, que hacen de la paz sólo un intervalo o una marihuana. Siempre termino acà, en el barcito, pensando que si estarás bien que si esas harpías seguiràn entre el papel para la impresora y las quejas dentro de la oficina. Ah, mi medio, no quisiera emplearme todo para imaginarme tu desdicha y la radio como fondo, y la tragedia de mantenerte con la misma ropa, sin gritar ni desesperarte.
Por eso, porque quizà las cartas de alguna forma aportan al equilibrio nunca llegado, pero de algún modo intentado, voy a proponerme a hablar de pelos y de barbas -todo lo que sea necesario-. Pero, pero, pero ¿no pensaste que hay otros modos de poder establecer la fuga y el delirio liberador?
No te comas la metáfora del bigote, te recomiendo que manllès otras metáforas, como esa del alma, que se encuentran en librerías de saldo.
Y volvemos con autoayudas. AUTO-ayuda, ayudarse a sí mismo, ¿de clase de "auto" somos nosotros? Habría que preguntarnos frente al espejo.
Un cariño. Y pido disculpas por el delirio, nunca coincidente con el tuyo.
El otro.
martes, 5 de octubre de 2010
6º Epístola - La errancia
Mi muy de buen humor otro yo:
¡Hola! ¿Cómo estarás? Acá los días de ciudad se tornan criadero de alimañas en estado de retirada y de avanzada: algunos acaban con sus respectivos amores del invierno pasado, otros compran entradas para algunos de los megaconciertos que seducen oidos y vista, modas contramodas. Y si no te llegan noticias de los últimos cortes de calles que hicieron que una marea de militantes inunde los baños de un Mc Donalds, pero nunca irse sin poner un "JP EVITA"o un"HASTA LA VICTORIA" o "HASTA EL (FRENTE) PARA LA (VICTORIA)", y esa clase de etcéteras que abarcan izquierdas y centroizquierdas.
Así la cosa se expande, y se vuelve como una levadura siempre invadiendo lo que antes no tenía nombre o significancia para mí. Un proceso de "expansión de la pregunta primera" afecta desde el sonido del despertador del celular, hasta la palabra de última hora ("apaguen la luz, déjenme dormir, buenas noches, ufff").
Pero el efecto más extraño o mejor diríamos más novedoso, es la desnaturalización de lo partido que estoy. Osea, tu ajenidad se me hace hueco en la sábana o oficina usada a modo de rompezabezas. Por eso te escribo con ésta voz que no es la voz del que juega a que no estás. La voz del que asume la partición, la piensa, la mastica (y no necesariamente en las horas del almuerzo o de la cena, sino en intervalos de colectivos sin llenar.
Y ahora digo: "Esto es serio."
¿Que media parte esté en ese campo jugando a que está a la vez en una oficina del Estado es lo mismo que media parte que está en la ciudad juegue a que a la vez está en el campo?
Creo que en todo estos meses tuve una sensación de metáfora. Me comí la figura retórica y me cayó mal.
Vuelvo a repetir: "Esto es serio"
Voy pensando en que no tengo respuesta, porque las preguntas me las hago y me las olvido de que existen ¿Será que juego a que dudo?
Mientras tanto, me estoy dejando el bigote, así los gatos de mi casa ya no me reconocen, así puedo reconquistar a las caras que veo en el espejo, así puedo charlar pelotudeces con vos.
Por eso, ¿cómo anda tu pelo o tu barba?
Hablemos más seguido.
Te extraño tanto que debo usar el liquidpaper para borrar muchas veces lo que volvería a escribir. Y así reafirmar éste deseo de volver a reencontrarte.
El otro.
¡Hola! ¿Cómo estarás? Acá los días de ciudad se tornan criadero de alimañas en estado de retirada y de avanzada: algunos acaban con sus respectivos amores del invierno pasado, otros compran entradas para algunos de los megaconciertos que seducen oidos y vista, modas contramodas. Y si no te llegan noticias de los últimos cortes de calles que hicieron que una marea de militantes inunde los baños de un Mc Donalds, pero nunca irse sin poner un "JP EVITA"o un"HASTA LA VICTORIA" o "HASTA EL (FRENTE) PARA LA (VICTORIA)", y esa clase de etcéteras que abarcan izquierdas y centroizquierdas.
Así la cosa se expande, y se vuelve como una levadura siempre invadiendo lo que antes no tenía nombre o significancia para mí. Un proceso de "expansión de la pregunta primera" afecta desde el sonido del despertador del celular, hasta la palabra de última hora ("apaguen la luz, déjenme dormir, buenas noches, ufff").
Pero el efecto más extraño o mejor diríamos más novedoso, es la desnaturalización de lo partido que estoy. Osea, tu ajenidad se me hace hueco en la sábana o oficina usada a modo de rompezabezas. Por eso te escribo con ésta voz que no es la voz del que juega a que no estás. La voz del que asume la partición, la piensa, la mastica (y no necesariamente en las horas del almuerzo o de la cena, sino en intervalos de colectivos sin llenar.
Y ahora digo: "Esto es serio."
¿Que media parte esté en ese campo jugando a que está a la vez en una oficina del Estado es lo mismo que media parte que está en la ciudad juegue a que a la vez está en el campo?
Creo que en todo estos meses tuve una sensación de metáfora. Me comí la figura retórica y me cayó mal.
Vuelvo a repetir: "Esto es serio"
Voy pensando en que no tengo respuesta, porque las preguntas me las hago y me las olvido de que existen ¿Será que juego a que dudo?
Mientras tanto, me estoy dejando el bigote, así los gatos de mi casa ya no me reconocen, así puedo reconquistar a las caras que veo en el espejo, así puedo charlar pelotudeces con vos.
Por eso, ¿cómo anda tu pelo o tu barba?
Hablemos más seguido.
Te extraño tanto que debo usar el liquidpaper para borrar muchas veces lo que volvería a escribir. Y así reafirmar éste deseo de volver a reencontrarte.
El otro.
viernes, 1 de octubre de 2010
5º Respuesta - La metamorfoseada
A mi desgraciao Otro:
Lamento generar ilusiones esporádicas en hombres de oficina como usted, el juego a veces se sobrepasa y olvida que usted tiene un corazón sensible y luego rápidamente apela a los libros de auto-ayuda para aliviar malestares y tragedias como ésta que está pasando. Es decir, no hay tal investigación sociológica, no hay tales ganas de quien le escribe de hacer algo con canciones que son pertinentes a su cosmovisión urbana y de Luna Parks y Gran Rex llenos para ver a seres del comercio de las pasiones tales como Sanz o Arjona.
(ésto que escribí arriba es sólo para ponerte a prueba, a ver si te sorprendía esta incomprensión de mi media parte hacia tu media parte)
Bueh, bueh...me salgo de este tono im-personal, para retomar la confianza, el saber de qué forma agarrás la taza, y la forma opuesta en que yo agarraba la misma taza. Los puntos opuestos de la circunferencia-punta de la taza, retomando la oposición yo-otro.
¿Y los libros de autoayuda? Ellos no comprenden realmente sino es con metáforas hiper abstractas éste fenómeno. Dicen: "hay que encontrarse con uno mismo"¿Y si el uno mismo se ha tomado un viaje de aquellos que no quiere volver? Los problemas son las respuestas habidas en el mercado, a bajo o alto precio. El problema es tu búsqueda constante de inteligibilidades.
Así nacerán las desgracias, como también nacerán las luces de la calle Corrientes, o esa caminata que no pregunta sino que busca la librería de saldo, el polvo sobre el libro de hace diez años. Serán veinte pesos.
Un poco menos del precio que pagarías por venir a buscarme ¿Preferís la respuesta adelantada -a priori- o esa pregunta que se extiene como en círculo tocando los puntos de tu casa, tu oficina, algún aula de la facultad, algunas caras, y el borde de ciertas veredas?
El otro.
Lamento generar ilusiones esporádicas en hombres de oficina como usted, el juego a veces se sobrepasa y olvida que usted tiene un corazón sensible y luego rápidamente apela a los libros de auto-ayuda para aliviar malestares y tragedias como ésta que está pasando. Es decir, no hay tal investigación sociológica, no hay tales ganas de quien le escribe de hacer algo con canciones que son pertinentes a su cosmovisión urbana y de Luna Parks y Gran Rex llenos para ver a seres del comercio de las pasiones tales como Sanz o Arjona.
(ésto que escribí arriba es sólo para ponerte a prueba, a ver si te sorprendía esta incomprensión de mi media parte hacia tu media parte)
Bueh, bueh...me salgo de este tono im-personal, para retomar la confianza, el saber de qué forma agarrás la taza, y la forma opuesta en que yo agarraba la misma taza. Los puntos opuestos de la circunferencia-punta de la taza, retomando la oposición yo-otro.
¿Y los libros de autoayuda? Ellos no comprenden realmente sino es con metáforas hiper abstractas éste fenómeno. Dicen: "hay que encontrarse con uno mismo"¿Y si el uno mismo se ha tomado un viaje de aquellos que no quiere volver? Los problemas son las respuestas habidas en el mercado, a bajo o alto precio. El problema es tu búsqueda constante de inteligibilidades.
Así nacerán las desgracias, como también nacerán las luces de la calle Corrientes, o esa caminata que no pregunta sino que busca la librería de saldo, el polvo sobre el libro de hace diez años. Serán veinte pesos.
Un poco menos del precio que pagarías por venir a buscarme ¿Preferís la respuesta adelantada -a priori- o esa pregunta que se extiene como en círculo tocando los puntos de tu casa, tu oficina, algún aula de la facultad, algunas caras, y el borde de ciertas veredas?
El otro.
domingo, 26 de septiembre de 2010
5º epístola - Concordancia
Afortunadísima otredad (así, "a secas"):
Justamente en cartas que, porque yo te las he escrito, las has dado por consabidas y fácilmente memorizables, te había nombrado a mis compañeras de oficina como "seres terriblemente seducidas por los mitos de los juglares como Ricardo Montaner, Diego Torres, Enrique Iglesias, y todo ese repertorio de seres que han pasado por los sillones de Su Gimenez" (éstas no fueron las palabras exactas, pero te doy mi interpretación de la interpretación que vos como media parte DEBES tener).He recapacitado los otros días cuando las vi tan felices. No, no, tan inmensamente felices, con sus entradas para ver a ese tal Luis Miguel. Se traficaban las expectativas acerca del show del subsodicho, recordaron las letras, el término amor se ejecutó hasta llegarme a pensar tan descreído, tan desgraciado, tan sujeto de sus canciones.
La batalla estaba media perdida: yo tengo un amor perdido, tengo un amor escurrido en algún colectivo, tengo un amor a quien pensé molestar debajo de la mesa, o tirarme en alguna escalera a tomar un agua. Y no decir nada, para que estos cantantes lo digan todo por mi (o lo canten todo por mi, y lo cobren todo lo que cantan). Reservarme, de este modo, la melosidad, o delegarla en quienes están autorizados.
Con respecto a tu investigación, te recomiendo algo, en vez de tanta "cháchara sociológica": un mp3, un tema como "ALGUIEN LA VIO PARTIR" de Diego Torres en tus oídos, y mientras tanto, una caminata a ritmo de video clip. Yo ya lo estoy intentando en mi oficina mientras pasan ese tema, y me resigno a ser parte del experimento como el cobayo por voluntad propia.
Me va cayendo mejor que estés lejos, porque voy como disfrutanto que andemos acordando en pensamientos. Quizá -no sé- esto habla de la unidad profunda que somos.
Al final, las almas no andan tannn bifurcadas.
Salud,
El Otro.
Justamente en cartas que, porque yo te las he escrito, las has dado por consabidas y fácilmente memorizables, te había nombrado a mis compañeras de oficina como "seres terriblemente seducidas por los mitos de los juglares como Ricardo Montaner, Diego Torres, Enrique Iglesias, y todo ese repertorio de seres que han pasado por los sillones de Su Gimenez" (éstas no fueron las palabras exactas, pero te doy mi interpretación de la interpretación que vos como media parte DEBES tener).He recapacitado los otros días cuando las vi tan felices. No, no, tan inmensamente felices, con sus entradas para ver a ese tal Luis Miguel. Se traficaban las expectativas acerca del show del subsodicho, recordaron las letras, el término amor se ejecutó hasta llegarme a pensar tan descreído, tan desgraciado, tan sujeto de sus canciones.
La batalla estaba media perdida: yo tengo un amor perdido, tengo un amor escurrido en algún colectivo, tengo un amor a quien pensé molestar debajo de la mesa, o tirarme en alguna escalera a tomar un agua. Y no decir nada, para que estos cantantes lo digan todo por mi (o lo canten todo por mi, y lo cobren todo lo que cantan). Reservarme, de este modo, la melosidad, o delegarla en quienes están autorizados.
Con respecto a tu investigación, te recomiendo algo, en vez de tanta "cháchara sociológica": un mp3, un tema como "ALGUIEN LA VIO PARTIR" de Diego Torres en tus oídos, y mientras tanto, una caminata a ritmo de video clip. Yo ya lo estoy intentando en mi oficina mientras pasan ese tema, y me resigno a ser parte del experimento como el cobayo por voluntad propia.
Me va cayendo mejor que estés lejos, porque voy como disfrutanto que andemos acordando en pensamientos. Quizá -no sé- esto habla de la unidad profunda que somos.
Al final, las almas no andan tannn bifurcadas.
Salud,
El Otro.
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